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LA HUMILDAD


Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:“Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?”Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: “Estoy escuchando el ruido de una carreta...”
“Eso es” -dijo mi padre- “es una carreta vacía”.Pregunté a mi padre: “¿Cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la vemos?”Entonces mi padre respondió: “Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuánto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.
, cuando noto a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: “Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.
La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas.Y recuerden que existen personas tan pobres que lo único que tienen es dinero.Nadie está más vacío, que aquel que esta lleno del ‘Yo mismo’.Seamos lluvia serena y mansa que llega profundamente a las raíces, en silencio, nutriendo.

CUANDO DIOS QUIERE…

Una señora muy pobre telefoneó para un programa cristiano de radio pidiendo ayuda.Un ocultista que oía el programa consiguió su dirección, llamó a sus secretarios y ordenó que compraran alimentos y los llevaran hacia la mujer, con la siguiente instrucción: Cuando ella pregunte quien mandó estos alimentos, respondan que fue el DIABLO!Cuando llegaron a la casa, la mujer los recibió con alegría y fue inmediatamente guardando los alimentos que le llevaron los secretarios del brujo. Al ver que ella no preguntaba nada, ellos le preguntaron: ¿La señora no quiere saber quién le envió estas cosas?La mujer, en la simplicidad de la fe, respondió:- No, mi hijo... No es preciso. Cuando Dios manda, hasta el diablo obedece!
NO TE PREOCUPES DE QUÉ MANERA VENDRÁ TU VICTORIA, PERO CUANDO DIOS DETERMINA, ELLA VIENE.Jehová en mi pastor, nada me falta.
Salmo 23:1

LA OFENSA

El era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo.
Al terminar la clase de fin de año, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:
“Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de ver su cara aburrida”.
EL alumno estaba erguido, con semblante desafiante, en espera de otra respuesta airada de su profesor. Pero ante su asombro, el hombre le respondió: “¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes? Por su puesto que no, respondió el alumno algo sorprendido”. Bueno, prosiguió el profesor, cuando alguien intenta ofenderme o decirme algo desagradable, está ofreciéndome algo. En tu caso es una emoción de rabia y rencor que puedo decidir no aceptar. Si yo me siento ofendido o me pongo furioso estaré aceptando tu regalo, y yo prefiero regalarme mi serenidad. Amigo, prosiguió
el profesor, la vida nos da la oportunidad de amargarnos o de ser felices. Tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo porque no me interesa.
Yo no puedo controlar lo que hay en tu corazón, pero de mi depende lo que yo cargo en el mío.
Cada día, en todo momento, tu puedes escoger qué emociones o sentimientos quieres poner dentro de ti, y lo que elijas lo tendrás hasta que decidas cambiarlo, porque es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o de ser felices.
Dice Proverbios 15:1 La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego
Cuántas veces hemos aceptado la ofensa ajena y hemos respondido en su mismo idioma. No olvides que eres tu quién decide aceptar o no la crítica destructiva, la ofensa y la burla.
Mantén siempre el control de tus emociones, no guardes amargura en tu corazón contra otro y responde siempre con gracia, que de tu fuente salga siempre agua dulce, aguas de vida.